El programa “Educando para Conservar”, una iniciativa de educación ambiental contextualizada que busca promover la protección del Lago de Atitlán y la conservación de los recursos naturales y culturales de Sololá, concluyó exitosamente el ciclo 2026 beneficiando a 3,514 estudiantes, 171 docentes y directores y 50 centros educativos de los niveles de primaria, básico y diversificado. El programa se desarrolló mediante una metodología lúdico-pedagógica y de participación activa que fortalece conocimientos ambientales y capacidades docentes en el departamento.
Impulsado desde 2016, el programa trabaja bajo la filosofía: “Si me enseñan aprendo, si aprendo conozco, si conozco lo valoro y si lo valoro lo conservo”, promoviendo que los estudiantes se conviertan en protagonistas de su propio aprendizaje y desarrollen competencias para la protección del entorno natural. Actualmente, el proyecto finalizó la segunda fase de su metodología en 50 nuevos centros educativos, enfocada en la co- facilitación y el empoderamiento docente a través del acompañamiento técnico en aula.
A lo largo de sus ocho ediciones, “Educando para Conservar” ha generado impacto en 17 de los 19 municipios de Sololá, beneficiando a 300 centros educativos, aproximadamente 21,620 estudiantes, 928 docentes y 1,550 padres y madres de familia.
“La conservación del Lago de Atitlán requiere conocimiento, compromiso y participación.
A través de ‘Educando para Conservar’ estamos formando generaciones que comprenden el valor de los recursos naturales y que cuentan con las herramientas necesarias para protegerlos desde sus comunidades.”, comentó Anna D´Apolito, directora de la
Asociación Amigos del Lago de Atitlán (AALA).
Durante el ciclo escolar 2026, estudiantes y docentes participaron en procesos de formación sobre siete temas ambientales fundamentales, incluyendo medio ambiente, bosques, agua y cuencas hidrográficas, suelo, saneamiento ambiental, conservación de bienes y servicios ambientales, y valoración de los recursos naturales y culturales. La iniciativa combinó aprendizaje en aula con actividades prácticas que fortalecieron la conexión de los participantes con su entorno.
Como parte de las acciones desarrolladas este año se realizaron 25 campañas de reforestación, que permitieron la siembra de 10.000 árboles; 27 campañas de limpieza, 10 jornadas de siembra de tul en las orillas del Lago de Atitlán, 17 ferias ambientales, 5
murales educativos, 8 huertos escolares, 25 giras educativas y dos ciclos de diplomado para 135 jóvenes, de los cuales surgieron ocho proyectos finalistas y cuatro iniciativas beneficiadas con capital semilla.
El programa cuenta con el respaldo de Agua Pura Salvavidas, Super Cola, DISAGRO, Productos Del Aire, Focus Centroamérica, Porta Hotel del Lago y Tecniseguros, organizaciones comprometidas con el desarrollo sostenible y la conservación del Lago
de Atitlán.
“Creemos que la educación es uno de los caminos más efectivos para generar cambios sostenibles. Nos enorgullece ser parte de una iniciativa que fortalece la conciencia ambiental de miles de estudiantes y contribuye a preservar uno de los patrimonios naturales más importantes de Guatemala”, agregó D´Apolito.