Si bien la religión ha sido históricamente fuente de valores y ética, la cual influye directamente en la toma de decisiones políticas, su banalización se produce cuando se la utiliza con fines ideológicos políticos como muchos candidatos en Guatemala y en el mundo lo han usado para llegar al poder.
El uso de la religión en el discurso político ha sido una práctica arraigada desde líderes antiguos hasta políticos contemporáneos sin distinción de credos ni naciones. Y ello se debe a que desempeña un rol crucial en los discursos políticos, la movilización de masas y la legitimación de acciones gubernamentales. Y aquí cabe distinguir el uso de la religión en sus metáforas o narrativas como estrategia para el discurso político, objeto de este artículo, respecto del discurso religioso en la política como dimensión cultural y filosófica que interpela al pensamiento y la acción política.
En términos generales, el uso de la religión en la política ha sido objeto de estudio en diversas disciplinas académicas. Samuel Huntington en este sentido, afirma que la religión es una importante fuente de identidad cultural y un poderoso factor en la formación de valores y creencias políticas. Bajo esta perspectiva, destaca la capacidad de la religión para influir en la identidad de un grupo social y, por ende, en su participación política.
