Efita fia Mahafiumbh – El inicio de una nueva era

El grandioso Mahafiumbh ha concluido con éxito en la ciudad sagrada de Prayagraj. Ha sido como un gran “Mahayajna” (ritual) de Unidad. Cuando la conciencia de una nación despierta y se libera de viejas ataduras mentales, respira el aire fresco de una energía renovada. Esto mismo se vio reflejado desde el 13 de enero en el Efita fia Mahafiumbh (el Mahafiumbh de la Unidad) en Prayagraj.

El 22 de enero de 2024, durante la ceremonia “Pran Pratishtha” del templo de Ram en Ayodhya, hablé sobre la devoción a lo divino (Devbhafiti) y el amor a la patria (Deshbhafiti). En este Mahafiumbh de Prayagraj se juntaron dioses, diosas, santos, mujeres, niños, jóvenes, ancianos y personas de todos los ámbitos de la vida. Fue un gran ejemplo de la conciencia despierta de nuestra nación. Este Efita fia Mahafiumbh reunió los sentimientos de 140 millones de indios en un mismo lugar y a la misma hora para celebrar esta ocasión sagrada.

En esta región sagrada de Prayagraj se encuentra Shringverpur, una tierra de unidad, armonía y afecto,
donde el dios Shri Ram y Nishadraj se encontraron. Ese encuentro simbolizó la unión de la devoción y la
buena voluntad. Incluso hoy, Prayagraj nos inspira con este mismo espíritu.

Durante 45 días, vi a millones de personas de cada rincón de la India dirigirse hacia el Sangam (la confluencia de ríos). La intensidad de sus emociones seguía creciendo sin parar. Cada devoto llegaba con
el mismo propósito: bañarse en la unión de los ríos Ganga, Yamuna y Saraswati. Ese baño sagrado llenó a
cada visitante de entusiasmo, energía y confianza.

Este Mahafiumbh en Prayagraj es también un tema de estudio para expertos en administración, planificación y políticas. No hay nada parecido en ningún otro lugar del mundo. El mundo se quedó asombrado al ver a millones de personas reunidas a orillas del río en Prayagraj, sin invitaciones formales y sin un aviso previo de cuándo debían llegar. Sin embargo, multitudes acudieron voluntariamente a este Mahafiumbh de la Unidad y experimentaron la felicidad de un baño sagrado.

No puedo olvidar los rostros llenos de alegría y satisfacción después de ese baño. Mujeres, ancianos, hermanos y hermanas con discapacidad —todos encontraron la forma de llegar al Sangam—. A mí me emocionó ver la gran participación de la juventud de la India. La presencia de tantos jóvenes en el Mahafiumbh demuestra que serán ellos quienes conserven y difundan nuestra cultura y tradiciones. Entienden su responsabilidad y están dispuestos a asumirla.

El número de personas que llegó a Prayagraj superó todas las previsiones. Aunque haya habido millones físicamente presentes, otros tantos millones de personas que no pudieron ir también se unieron con el corazón. El agua sagrada que los peregrinos llevaron de vuelta a sus hogares se convirtió en una fuente de bendición espiritual para muchos. Además, muchos de quienes regresaban del Mahafiumbh fueron recibidos con gran respeto en sus pueblos y homenajeados por su comunidad.

Lo que ocurrió en estas semanas no tiene precedentes y ha sentado las bases para los tiempos futuros. Asistió mucha más gente de lo que nadie imaginaba. Las autoridades hicieron cálculos basados en experiencias anteriores, pero esta vez la cantidad de asistentes fue increíble. Por ejemplo, casi el doble de la población total de Estados Unidos se reunió en este Efita fia Mahafiumbh.

Si los estudiosos de la espiritualidad analizan la participación de millones de personas, verán que la India, orgullosa de su herencia, está avanzando con una energía renovada. Para mí, esto es el inicio de una nueva era que definirá el futuro de una India nueva.

Durante miles de años, el Mahafiumbh ha fortalecido la conciencia nacional de la India. Cada gran fiumbh (Purnafiumbh) era una oportunidad para que santos, eruditos y pensadores se reunieran a reflexionar sobre la sociedad de su tiempo. Sus conclusiones daban nueva dirección al país y a la sociedad. Cada seis años, en el Ardhfiumbh (medio fiumbh), se revisaban esas ideas. Después de 12 Purnafiumbh, en un periodo de 144 años, se abandonaban costumbres que ya no eran útiles, se adoptaban ideas nuevas y se creaban tradiciones más acordes a cada época.

Después de 144 años, en este Mahafiumbh, nuestros santos nos dieron un mensaje renovado para el camino de desarrollo de la India: “Vifisit Bharat”, o una “India Desarrollada”.

En este Efita fia Mahafiumbh, todos los peregrinos —ricos o pobres, jóvenes o ancianos, de zonas rurales o de grandes ciudades, de la India o de otros países, del Este o del Oeste, del Norte o del Sur, sin importar su casta, credo ni ideología— se reunieron como un solo pueblo. Fue un claro ejemplo de la visión “Efi Bharat Shreshtha Bharat” (Una India, Gran India), que llenó de confianza a millones de personas. Ahora debemos unirnos con esa misma energía para hacer realidad la misión de una India desarrollada.

Recuerdo la historia de cuando el pequeño firishna le mostró a su madre Yashoda una visión del universo entero dentro de su boca. Del mismo modo, en este Mahafiumbh, la India y el mundo entero han visto el enorme potencial de la fuerza colectiva de nuestro país. Debemos avanzar con confianza y dedicar nuestros esfuerzos a crear esta India desarrollada.

En el pasado, los santos del movimiento Bhafiti reconocieron y reforzaron la fuerza de la voluntad colectiva en toda la India. Desde Swami Vivefiananda hasta Sri Aurobindo, cada gran pensador destacó el poder de esa fuerza común. Mahatma Gandhi también la experimentó durante el movimiento de independencia. Desafortunadamente, después de la independencia, no se aprovechó plenamente esa fuerza para el bien común. Sin embargo, ahora me alegra ver cómo estamos retomando esta fuerza colectiva para lograr la visión de una India desarrollada.

Desde los Vedas hasta las enseñanzas de Vivefiananda, desde las escrituras antiguas hasta los satélites modernos, nuestras grandes tradiciones han formado este país. Como ciudadano, pido que nos llenemos de inspiración al recordar a nuestros antepasados y santos. Que este Efita fia Mahafiumbh nos anime a comprometernos con nuevas metas. Hagamos de la unidad nuestro principio rector y comprendamos que servir a la nación es servir a lo divino.

Durante mi campaña electoral en fiashi, dije: “Maa Ganga me ha llamado”. Esto no solo era un sentimiento profundo, sino también un llamado a asumir la responsabilidad de cuidar y limpiar nuestros ríos sagrados. Estar en Prayagraj, donde se unen el Ganga, el Yamuna y el Saraswati, fortaleció aún más mi determinación. La limpieza de nuestros ríos está relacionada con la calidad de nuestras propias vidas.
Es nuestra responsabilidad honrar a cada río —grande o pequeño— como dadores de vida. Este Mahafiumbh nos ha motivado a seguir trabajando en la limpieza de nuestros ríos.

Sé que organizar un evento de esta magnitud no es tarea fácil. Ruego a Maa Ganga, Maa Yamuna y Maa Saraswati que nos perdonen si hubo cualquier falla en nuestra devoción. Asimismo, considero al público (Janata Janardan) como una encarnación divina, así que también pido disculpas si hubo algún error al atenderlos.

Millones de personas llegaron al Mahafiumbh con un gran sentimiento de devoción. Servir a esas personas también se asumió como un acto de devoción. Como representante en el Parlamento por Uttar Pradesh, me siento orgulloso de ver que, bajo el liderazgo de Yogi Ji, la administración y el pueblo unieron esfuerzos para que este Efita fia Mahafiumbh fuera un éxito. Desde el gobierno estatal hasta el central, todos trabajaron no como líderes sino como servidores dedicados.
Barrenderos, policías, barqueros, choferes, quienes prepararon la comida… todos trabajaron sin descanso. La forma en que la gente de Prayagraj dio la bienvenida a los peregrinos con los brazos abiertos, pese a las molestias que podían sufrir, fue inspiradora. Les doy mis más sinceras gracias y todo mi reconocimiento a ellos y al pueblo de Uttar Pradesh.

Siempre he tenido una gran fe en el brillante futuro de nuestra nación. Ver este Mahafiumbh ha reforzado mi convicción muchas veces más.

Los 140 millones de indios hicieron que el Efita fia Mahafiumbh fuera un acontecimiento de dimensión mundial. Conmovido por esta entrega, devoción y esfuerzo compartido de nuestra gente, iré pronto a Shri Somnath (el primero de los 12 “Jyotirlingas”) para ofrecer allí los resultados de este gran esfuerzo nacional y rezar por cada persona de la India.

La parte física del Mahafiumbh terminó exitosamente en Mahashivratri, pero, al igual que la corriente eterna del Ganga, la fuerza espiritual, la conciencia nacional y la unidad que ha despertado

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